Temor por el barril a más de u$s100 y su impacto en la inflación

El clima geopolítico actual tiene a todos en alerta, especialmente por el impacto que la guerra en Medio Oriente puede tener sobre los precios del petróleo. Según analistas de Barclays, hay una probabilidad alta de que el gobierno de Estados Unidos busque contener estos precios en un momento tan crucial, justo antes de las elecciones de medio término. Esto nos lleva a pensar que, si el conflicto se prolonga, la tolerancia de los consumidores podría verse severamente limitada.

Además, hay un matiz interesante que mencionan estos expertos: aunque la guerra aumenta los riesgos de estanflación en la economía global, el peso del crudo se ha reducido en los últimos años. Así, para que los precios del petróleo impacten de manera significativa en las proyecciones de crecimiento, tendrían que subir de forma drástica y sostenida. Goldman Sachs también aporta su visión, indicando que un interrupción grave en el suministro sería lo único capaz de generar un impacto sustancial en el crecimiento a nivel global.

Guerra en Medio Oriente y el petróleo: los escenarios posibles

Según ING, hay dos escenarios que podrían desarrollarse a partir de este conflicto. En el primero, se logra un alto al fuego de facto en una semana. En esta situación, las represalias iraníes serían lo suficientemente dolorosas como para mantener la tensión sin desencadenar una respuesta abierta de Estados Unidos. Sin embargo, el estrecho de Ormuz estaría cerrado por el impacto a las exportaciones de petróleo de Irán, lo que podría llevar al régimen a una crisis interna o a una transición desordenada.

Para el mercado, esto significaría un leve aumento en los precios del petróleo que se calmaría con el tiempo, sin efectos duraderos en la economía. Pero el segundo escenario es menos optimista. En este caso, el conflicto se convertiría en una lucha prolongada. Esto podría afectar el tráfico de los petroleros y provocar ataques en el Mar Rojo, lo que tendría consecuencias muy distintas para los mercados.

En este escenario menos favorable, podríamos ver el precio del barril de petróleo acercándose a los u$s100, una corrección en el mercado de valores y un prolongado bloqueo en la cadena de suministro, impactando tanto a Europa como a China. Esto llevaría a un dilema para los bancos centrales, que no tendrían soluciones claras.

El director de investigación y estrategia de renta variable de SCFR, Chris Ferrarone también coincide, pero introduce la posibilidad de un tercer escenario optimista. Si se lograra una solución rápida que derribara el régimen en Irán, podría haber un rebote positivo para los activos de riesgo, aunque reconoce que cambiar el régimen es un proceso complicado y lleno de incertidumbres.

Más inflación en EEUU y menos chances de recortes

Los analistas de PPI avisan que el aumento en el precio del crudo añade un peso a la ya complicada situación inflacionaria en Estados Unidos. Los rendimientos de los bonos del tesoro están subiendo, lo que puede impactar negativamente en el gasto de los consumidores, y las empresas más dependientes de energía pueden enfrentar verdaderos problemas. Este panorama sugiere que las expectativas sobre las tasas de interés pueden ajustarse rápidamente a la alza, especialmente si se percibe que la inflación seguirá aumentando.

ING señala que este nuevo choque inflacionario podría dificultar la posibilidad de nuevos recortes en las tasas de interés, al menos a corto plazo. De prolongarse el conflicto, sería probable que la confianza empresarial y del consumidor se resintiera, empañando las perspectivas de crecimiento.

Sin embargo, hay un punto positivo. Estados Unidos, como productor de petróleo, podría experimentar una compensación parcial debido al aumento en la demanda del crudo. Aunque, hay que admitir que esta situación no es fácil de comunicar políticamente y no compensa el daño general de la economía.

Europa y Asia, las regiones más golpeadas

ING recalca que Europa es, quizás, donde las consecuencias pueden ser más devastadoras. Tras haber empezado a salir de su estancamiento, la incertidumbre actual, sumada a una posible crisis energética, podría complicar enormemente la situación. Europa depende casi completamente de las importaciones de petróleo, lo que recuerda momentos difíciles como la crisis energética de 2021-2023, cuando la guerra en Ucrania tuvo un impacto drástico en el suministro.

Sin embargo, hay diferencias importantes respecto a aquella situación: Europa ya no enfrenta el riesgo de un solo proveedor energético y esta crisis del petróleo se presenta al final del invierno, no al inicio. Por el contrario, en Asia parece que la situación es más manejable. A pesar de un aumento global en los precios del petróleo, muchos países del continente tienen la inflación controlada y podrían absorbér el impacto sin grandes contratiempos.

Finalmente, un dato relevante es que gran parte del suministro de petróleo en Asia proviene del Golfo Pérsico. Por ejemplo, tanto China como India dependen enormemente de esta región para cubrir sus necesidades energéticas, con porcentajes que rondan el 38% y 46%, respectivamente. Japón y Filipinas ni hablar, ya que casi el 90% de su petróleo proviene de allí.

Botão Voltar ao topo